Ginette León V- 20.655.331
Gabriela Lázaro V- 20.431.490


Mis guardias médicas.

Estudié medicina integral en la Universidad Bolivariana de Ejido y en el tercer año de mi carrera hize mis guardias médicas en un ambulatorio.
Una noche muy fría estando allí cumpliendo con mi labor, llegó una señora muy angustiada gritando -¡Se me muere, ayudenme!-. Traía una niña en brazos que estaba defecada, vomitada y su rostro mostraba inconciencia, la llevé rapidamente a la sala de apoyo vital, llamé al médico de guardia y el dejó lo que estaba haciendo para atender a la infante ya que estaba perdiendo sus signos vitales. El médico al ver su estado no se rindió y logró salvarla. Cuando llegó el momento de mi descanso, me dirigía hacia el cafetín cuando una señora me dijo -¿Cómo está mi hija? Yo soy su mamá, quien la trajo hasta acá es su tía. Mi sobrinito dice que mi niña estaba jugando con su él en el patio de la casa como de costumbre cuando encontraron un objeto extraño muy brillante y que al tratar de limpiarlo para quitarle la tierra, salió del mismo algo azul y se introdujo en el cuerpo de mi pequeña, cuando ellos terminaron de jugar la niña comenzó a sentirse mal, yo la amamanté y la acosté a dormir, y en ese momento fué cuando se ahogó con su propio vómito- En ese instante me llamó el médico para retomar mi jornada y cuando volví a donde estaba la niña el médico y yo nos dimos cuenta que su color de piel estaba cambiando a un color azúl y se observaba en ella mucha intranquilidad. El médico dió la orden de que fuera trasladada al HULA para que la valorara el médico de guardia ya que no encontrábamos explicación a lo sucedido, de cierta forma yo me tranquilicé ya que así terminaba mi guardia de esa noche aunque nunca supe que sucedió después con la pequeña.