Mérida, 17 de diciembre del 2009.
Profesor: Nelson Avendaño
Participantes:
Crisberli Castillo: 19.593.371
Liznaidy Rojas: 20.435.970
Thais Guzmán: 20.396.805
Edna Guzmán: 17.580.435
Yurlendy Zambrano: 20.366.628
Mis Guardias Médicas.
Soy Victoria Álvarez, tengo 25 años de edad, hay un suceso en mi vida que les quiero contar. Desde niña me gustó la medicina. Me encantaba ir a las citas médicas con mi mama, porque siempre aprendía algo nuevo.
Al salir del bachillerato logre estudiar Medicina Integral. Luego de tres años de arduo estudio inicié las primeras prácticas.
Una noche de tormenta, me dirigía al ascensor para trasladarme a la sala de emergencia, pero el ascensor estaba fuera de servicio, entonces decidí tomar las escaleras, en el trayecto me encontré a una joven muchacha con una niña en brazos que angustiada pedía que por favor la auxiliaran, ya que la niña presentaba cianosis, vómito y se encontraba inconsciente. No se como explicar lo que pasaba por mi mente, mi subconsciente quería ayudar a la niña, pero mi mente no quería lo mismo. Solo puedo decir que en ese momento tomé a la niña, la sacudí fuertemente y la golpee contra la pared, una enfermera que pasaba por mi lado al ver mi reacción con la niña me la quitó, y corrió a llevársela al doctor. El examino a la niña, me miro y me preguntó: ¿Por qué le había hecho eso a la niña? No supe responder, no encontraba una respuesta, solo entré en pánico, comencé a llorar y a gritar. ¿No se que pasó después?, solo puedo decir que entre en un sueño profundo.
De pronto me encontraba en una habitación totalmente blanca y vacía, cundo pude salir de allí, pregunté: ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? Pero las personas que se encontraban a mi alrededor no respondían, hasta que una enfermera me dijo: ¡Tranquila vas a estar bien! Yo solo me preguntaba-- ¿Bien? ¡Yo estoy bien!, - muy pronto me graduaré y seré feliz – y “boom” mi mente reaccionó - ¡Estoy en un manicomio! ¡Dios! ¿Qué hice? ¿Por qué estoy aquí?, - y recordé aquel suceso con esa inocente niña, comencé a llorar y a pedir perdón, no me explicaba como mi vida y mis sueños estaban perdidos.
Luego escuche una voz que me decía: -¡Victoria! ¡Victoria! Y sentí una fuerte sacudida, cuando desperté era el doctor de guardia que me llamaba para que estuviera atenta con una niña que acababa de ingresar a emergencias. En ese instante paso por mi mente aquel sueño que cambió totalmente la visión que tenía de mi profesión, llevándome más allá de lo cotidiano, y mostrándome que no debía tomar reacciones drásticas ante la realidad de la vida.