Mérida,ciudad universitaria, ciudad preciosa por sus bellas Sierras Nevadas. Fué aquí, en esta ciudad de lindos paisajes, donde realicé mis estudios de Medicina Integral Comunitaria. En un lugar de estos hermosos parajes de la ciudad de Mérida,se localiza Ejido; con un clima seco y caluroso, muy particular de esta localidad. Mis actividades diarias erán recibir las prácticas médicas en el consultorio. Durante la mañana me encargaba de pesar y tomar la tensión a los niños y a los adultos; durante las tardes recibía las clases de médicina en la Universidad Bolivariana.
Justo cuando culminaba mi tercer año de la carrera, realicé mis guardias médicas, en las noches; en una de ellas auxilié a una señora, que sorpresivamente llegó en un taxi, y gritaba -¡se me muere, ayudenme!- logré darme cuenta que era una niña y estaba en muy mal estado, vomitada, defecada e inconciente en los brazos de la señora. Rapidamente la tomé y la coloqué en una camilla, justo en la sala de apoyo vital. Recuerdo haber llamado al médico de guardia, quien atendía a un paciente, para que viniera a auxiliar a la pequeña. Médicos y enfermeras, hacian lo imposible por socorrerla, en momentos de mucha tensión la pequeña se nos fué; sólo por unos segundos. Se logró reanimarla y recluirla en el CDI con suministro de suero. Sorpresivamente la niña despertó, asustada llamando a su mamá, pero quien la acompañaba era su tía. En un momento inesperado apareció la mamá de la pequeña, explicando que la niña se había ahogado a causa de su propio vomito.
Y para concluir esta fascinante histotia, la niña fué trasladada a "Hospital Universitario de Los Andes" en la ciudad de Mérida, para recibir la debida atención del pediatra de guardia. siento una gran satisfacción al recordar esta historia, ya que me llena de orgullo, haber contribuido a salvar la vida de esa niña.